
La eficiencia y el mantenimiento de la cadena de frío son el corazón de la operación mayorista, ya que manejan grandes volúmenes y distancias.

El mayorista actúa como intermediario crucial, y su éxito depende de comprar al mejor precio y trasladar esa ventaja al cliente minorista o hostelero

A nivel mayorista, la responsabilidad por la seguridad alimentaria y la uniformidad del producto es máxima, dado el riesgo potencial de afectar a muchos clientes a la vez.

El cliente mayorista no es un consumidor individual, sino un negocio con necesidades de suministro muy concretas, urgentes y variables.
